domingo, 21 de noviembre de 2010

Enchantée.

Presentaciones.
Te diría la mítica frase de The Orange County, soyquientúquierasquesea, pero no es cierto. Sólo que no quiero que me identifiques. Realmente no me apetece que sepas el color de mis pupilas, ni mi estatura, ni mis medidas. Sólo una cosa: soy una fémina. Sabrás lo que hace que me estremezca, conocerás de sobra aquello que me provoca náuseas, pero nunca podrás componer una imagen perfecta de mi apariencia. Quiero que se te antoje a tu gusto, colócame un par de tentáculos como perilla a lo hija ilegítima del Capitán Barbosa, o un pitillo largo y sofisticado como Audrey en Desayuno con Diamantes. Imagíname quizá siendo doble de Pamela Anderson, quizá una de las hermanastras feas de Cenicienta. Puedo bifurcarme en la vagabunda y la princesa, ser genio y lámpara, cielo e infierno. Todo agitado, no mezclado.
Seré la representación perfecta de la nada, la más insignificante de las transparencias, y a ratos tu todo más colmado. Seré el rincón oculto de tu alma, el amor incoherente, las palabras afiladas, las miradas iracundas y las caricias fingidas, el sentimiento puro, el vaho que escapa de los dientes y la carcajada desesperada, el acorde nostálgico, la ceniza de tu cigarro, la sombra tras el sol.
Ésta soy yo, y advierto:
mis intenciones no son buenas.

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